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La Primavera de los Cerezos

El vaso

La mujer y el hombre compartían el vaso. Era un vaso de cristal transparente que hacía unas ondas no muy pronunciadas que resultaban muy agradables al tacto. La mujer y el hombre no se percataban de la suavidad de las ondas, pero les gustaba el vaso porque formaba parte de un juego de dos que les habían regalado cuando abrieron el nuevo supermercado debajo de su casa. El otro vaso se había roto hacía ya unos meses cuando se le cayó al hombre de la encimera. En ese momento, los dos se quedaron mirando los cristales en el suelo como quien observa a un pájaro muerto. Recogieron con cierta solemnidad los trozos sin mirarse a los ojos y los envolvieron en una mortaja de papel de periódico antes de tirarlos a la basura. No fue un acuerdo tácito. El hombre… Leer más »El vaso

Detrás de la palabra: Sizigia

La sizigia (o «sicigia», según el diccionario de María Moliner) es el momento en la que Luna, llena o nueva, se encuentra en conjunción u oposición con el Sol. Describe la concurrencia de dos cuerpos estelares en sendos puntos de una línea recta, en la cual se encuentra también la Tierra. Para que se produzca este fenómeno, por lo tanto, son necesarios tres astros: la Tierra, la Luna y el Sol. Cuando la Tierra se halla entre el Sol y la Luna, se produce la sizigia que conocemos como luna llena o plenilunio. Sin embargo, si la luna se encuentra entre la Tierra y el Sol la sizigia se denomina luna nueva o novilunio. Como dice Fatoumata Kébé en su libro El libro de la Luna: «Es un momento muy particular de la influencia de la Luna sobre el clima marino». Y alude a las palabras… Leer más »Detrás de la palabra: Sizigia

Espejismo

La mujer me parecía rara y decidí sorprenderla. Sin embargo, cuando llegamos a la feria de aquel pueblo maltrecho, ella no pareció sorprenderse de nada. Nos montamos en una pequeña noria que no lograba mejorar ninguna perspectiva y luego nos acercamos a las casetas de disparar. Había de pelotas y de rifles. Opté por el rifle, en un último intento de, paradójicamente, tal vez insuflar algo de vida a aquella tarde macilenta. Nunca había disparado antes, pero logré hacer tres buenos tiros. Aquel hombre intrínseco (¿no estaban gordos todos los hombres de las ferias?) me entregó un enorme oso vestido con una especie de ridículo chándal brillante de letras doradas. Yo quise entregárselo a ella a modo de regalo, pero me miró de tal manera que pasé el resto de la tarde con el oso gigante debajo del brazo. Cuando… Leer más »Espejismo

Paradoja

La casa de campo que habíamos alquilado para las vacaciones estaba bien en general y mal en particular. El sofá, por ejemplo, era cómodo, pero olía a otros. La habitación tenía buena pinta. Disponía de una gran cama y una mesa escritorio de color blanco envejecido con una pequeña lámpara a conjunto con las de las mesillas y unas cortinas blancas y vaporosas. Una lámina de unas amapolas daba color a la estancia que también olía a otros, aunque menos, tal vez por el ambientador a lavanda que descubrí en una esquina. Cuando llegamos, la ventana estaba cerrada y la persiana subida y enseguida pensé que debería haber sido al revés: la ventana abierta y la persiana bajad para que no entraran mosquitos, pero de alguna manera se refrigerara, aunque fuera hacía bastante calor. Yo tenía una imagen clara de… Leer más »Paradoja