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Detrás de la palabra: Sizigia

La sizigia (o «sicigia», según el diccionario de María Moliner) es el momento en la que Luna, llena o nueva, se encuentra en conjunción u oposición con el Sol.

Describe la concurrencia de dos cuerpos estelares en sendos puntos de una línea recta, en la cual se encuentra también la Tierra. Para que se produzca este fenómeno, por lo tanto, son necesarios tres astros: la Tierra, la Luna y el Sol. Cuando la Tierra se halla entre el Sol y la Luna, se produce la sizigia que conocemos como luna llena o plenilunio. Sin embargo, si la luna se encuentra entre la Tierra y el Sol la sizigia se denomina luna nueva o novilunio.

Como dice Fatoumata Kébé en su libro El libro de la Luna: «Es un momento muy particular de la influencia de la Luna sobre el clima marino». Y alude a las palabras que Victor Hugo escribió en su novela Los trabajadores de alta mar: «Se da un fenómeno feroz que podríamos llamar la llegada de los vientos de alta mar. En cualquier estación, especialmente en días de sizigia, en el momento más inesperado, una extraña tranquilidad invade de repente el mar. Su prodigioso movimiento perpetuo se calma; se amodorra, languidece, parece como si relajara, como si estuviera agotado».

Ay, la luna… Durante muchos años asocié solo el término «lunático» con el de alguien loco, fiel al sentido que le da a ese término el diccionario de la Real Academia: «Alguien que padece locura, no continua, sino por intervalos».

Me gusta mucho esa matización que hace en relación con la discontinuidad, porque da la sensación de que no es alguien que padezca locura de por vida, pero tampoco de que se trate de alguien con un episodio puntual de locura. Es como si fuera a rachas o por etapas. Eso bien podría deberse, creo yo, a la influencia de la Luna, por mucho que casi nunca seamos conscientes de ella.

Yo me declaro lunática no tanto por padecer locura (tal y como todos la entendemos normalmente), sino porque me encanta la Luna. Me gusta, sobre todo, mirarla, observarla, perderme en su imagen y ensoñarme. Si una de las acepciones de «locura» según el DRAE es «exaltación del ánimo o de los ánimos producida por algún afecto u otro incentivo», ese incentivo podría ser perfectamente la Luna. Y así, Luna, lunático y locura danzarían de la mano en lo que refiere a movimiento, cambio, exaltación…

La sizigia que conocemos como luna llena o plenilunio es mi preferida; tengo enmarcada en casa una fotografía que mi amigo Constan me regaló y que es una maravilla.

«Sizigia» proviene de un término griego que significa «unión» y eso me reconforta porque, por mucho que nos creamos diferentes, provenimos de lo mismo y estamos unidos en tanto que nada en el universo es independiente.

No puedo dejar de leer una y otra vez las palabras de la astrónoma y astrofísica Fatoumata Kébé: «La Luna es el espejo de nuestros sueños, el reflejo de nuestras esperanzas y la sombra de nuestros miedos».

Al principio, en el inicio, el universo estaba lleno de un gas compuesto por hidrógeno y helio, dos elementos químicos que son la materia prima de otros átomos que mucho más tarde se encontrarían en el cuerpo humano, explica, y que, en algunos casos se formaron a raíz de la muerte de una estrella. Así, pues, eso que siempre me ha gustado decir sin base científica de ningún tipo (si no, más bien, metafísica) es cierto: somos polvo de estrellas.

1 comentario en «Detrás de la palabra: Sizigia»

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