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Pareja

Pelusa

El día había comenzado francamente mal, con una noticia de esas que te hacen pensar en lo absurdo de la vida. Esa misma noche, Fran había invitado a cenar a casa a sus amigos Pili y Mili (Pilar y Emiliano, para él). Pili y Mili tenían dos cosas muy buenas: eran excelentes comedores y bebedores y unos expertos conversadores, aunque poco de lo que decían me solía resultar mínimamente interesante. Siempre que estaba con ellos, me daba la misma sensación, la de caminar por una línea recta sin fin y, a la vez, estar metida en un enorme globo o burbuja llena de voces altas y estruendo de la que no podía escapar. En fin, pintaba que iba a ser un día de mierda. Después de trabajar me fui a comprar, porque Fran —ya me lo había avisado la noche… Leer más »Pelusa

El vaso

La mujer y el hombre compartían el vaso. Era un vaso de cristal transparente que hacía unas ondas no muy pronunciadas que resultaban muy agradables al tacto. La mujer y el hombre no se percataban de la suavidad de las ondas, pero les gustaba el vaso porque formaba parte de un juego de dos que les habían regalado cuando abrieron el nuevo supermercado debajo de su casa. El otro vaso se había roto hacía ya unos meses cuando se le cayó al hombre de la encimera. En ese momento, los dos se quedaron mirando los cristales en el suelo como quien observa a un pájaro muerto. Recogieron con cierta solemnidad los trozos sin mirarse a los ojos y los envolvieron en una mortaja de papel de periódico antes de tirarlos a la basura. No fue un acuerdo tácito. El hombre… Leer más »El vaso

Ilusión

Todo sucedió en un rato. Me levanté y los tulipanes tenían la cabeza agachada. No entiendo mucho de flores, era Marga, otra flor, quien se encargaba de traerlas a casa. No solían faltar. Estaba en pijama y hacía frío. Mientras apuraba el café, que se me había quedado helado, me quedé mirando aquellos tulipanes rojos cabizbajos, desmayados y con los pétalos derrotados. Pensé que estaban en las últimas y dudé si tirarlos, pero también era Marga quien se ocupaba de ello. Hacía tres días que no la veía porque estaba haciendo un curso. Hacía tres días que apenas me escribía, debía de estar muy ocupada. Hacía tres días que yo no sabía qué decirle en los breves mensajes que le mandaba. Hacía tres días que la cosa languidecía, como los tulipanes que, en esa mañana fría y lluviosa, daban más… Leer más »Ilusión

Apuesta

  —¿Te has enterado, no? —me preguntó Rubén. —Claro, es el cotilleo del grupo. Otra cosa no, pero eso… —Mujer, es que es muy fuerte. —No me parece para tanto. Además, se veía venir. —Se veía venir, se veía venir… Pues no lo tengo yo tan claro. —Blanco y en botella —dije, repeliéndome un poco a mí misma por utilizar ese tipo de frases que en los demás me daban especialmente tirria. —En menos de una semana han vuelto, te lo digo no. —Para nada. Ya se ve que no tienes ni idea de las relaciones de pareja. No pareció comprender lo que acababa de decir y yo tampoco quise abundar en el tema. Por la mañana, hasta que no desayuno, no estoy en mi mejor momento. —¿Qué te apuestas? Ya estaba. Cómo no. Las apuestas, no podía ser de… Leer más »Apuesta