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La Primavera de los Cerezos

Sin bordes

Un día decidí quitarme los bordes y ver qué pasaba.  Si los fabricantes del pan de molde lo habían hecho ya hace muchos años y (oh, transgresión) habían triunfado, por qué no iba a suceder lo mismo conmigo. Cuando me deshice de mis bordes, lo primero que experimenté fue un cierto mareo; vértigo, me atrevería a decir. Al desaparecer los contornos, todo era demasiado amplio y no había nada a lo que pudiera agarrarme. No había barandillas, no había dogmas. No había nada. Era como cuando de pequeña daba vueltas sobre mí misma sin ton ni son, por el mero hecho de girar y marearme; cuando paraba, no sabía nunca dónde estaba. Recuerdo que eso me gustaba y me disgustaba a partes iguales. Vivir sin bordes, al principio, fue algo así. Luego vinieron otras muchas cosas sorprendentes. Las palabras, por… Leer más »Sin bordes

Dos sujetos extraños

Cuando uno se acostumbra a una rutina, enseguida se da cuenta de cuando algo cambia. El otro día, no fue solo una cosa, sino dos. Estaba en el metro en la hora punta, pero me pude sentar, es lo bueno del comienzo de línea. Todo estaba en orden. Los hombres y las mujeres que a las ocho y cuarto de la mañana coincidimos para ir al trabajo (lo que no quiere decir, ni mucho menos, que nos saludemos o nos demos por enterados) teníamos nuestros móviles en la mano. No afanábamos, como todos los días, por escribir mensajes, echar un vistazo a las redes y ver vídeos. No faltaba el chico que lo hacía sin auriculares, pero en todo ese tiempo nadie le había dicho nada ni le había llamado la atención, porque en realidad no nos molestaba. Todos adoptábamos… Leer más »Dos sujetos extraños

Cerezas

Vaya por delante: el texto que viene a continuación es una mezcla de añoranza y alegría. No siendo una persona especialmente nostálgica, hay imágenes que activan dentro de mí un calor que me recorre de abajo arriba (suele ser en ese sentido) hasta quedarse anclado en mi pecho, más exactamente en el corazón, que es lugar donde la vida palpita con todas sus emociones. La palabra «cereza» despierta en mí esa morriña. Porque cuando hablo de la palabra «cereza» estoy hablando de mi madre. Y hablar de mi madre es hablar, también, de alegría. Las cerezas guardan bajo su piel roja, tersa y brillante una risa abierta, estruendosa, fresca y contagiosa. Una explosión de vitalidad pura, como si fuera la esencia misma de la vida hecha fruto sagrado. Me encanta observar las cerezas, su color, su forma, su brillo… ya… Leer más »Cerezas

Un día festivo

Soñé que era un día festivo y pasaba el día en el campo. Nada más. Así que, según me levanté, cogí una colcha, una botella de agua y unas galletas y me fui. Me había parecido reconocer ese campo del sueño, era un lugar al que Cris y yo solíamos ir antes de tener a los niños. Me monté el coche y fui para allá. Di un poco de rodeo, algunas carreteras habían cambiado. Cuando llegué, comprobé que el propio campo también había cambiado. No había tantas flores y el río corría con menos fuerza. Me pregunté si yo lo había idealizado o el sueño estaba tan reciente que toda realidad se quedaba pequeña. Era un sitio que siempre estaba muy concurrido y me extrañó que no hubiera nadie, aunque no tanto si se admitía que de verdad había venido… Leer más »Un día festivo