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La Primavera de los Cerezos

Invitación

Dicen que las casualidades no existen. A mí, tres coincidencias me parecieron demasiadas. Estaba leyendo Un hombre que duerme de George Perec cuando me enteré de que el primo de mi amigo Z, a quien yo había tratado en varias ocasiones, estaba en coma. Nadie sabe muy bien qué pasa cuando una persona está en coma, dónde está, exactamente, pero está claro que, sea donde sea, alguien en coma asiste a la vida desde otro plano, desde otra dimensión. Está, sí, pero apenas. Esa misma noche, antes de cenar —un tanto desganado—, me llamó la mujer de mi socio para decirme que había pisado un alcorque defectuoso y se había roto la rótula. Tras colgar con unas palabras de ánimo, dejé las judías verdes en el plato y cogí el libro de Perec. La novela habla de un chico de… Leer más »Invitación

Detrás de la palabra: Pareidolia

La pareidolia es la capacidad del ser humano de reconocer figuras animadas en objetos inanimados. Se trata de algo que todos hemos hecho en un momento u otro de nuestra vida. A veces es algo buscado y otras nos sorprende, se nos presenta ante los ojos sin que lo busquemos. Y nos hace reír, o nos hace suspirar, o nos da miedo… Pareidolia deriva del griego eidolon (‘figura’ o ‘imagen’) y del prefijo para- (‘junto a’). Ocurre, por ejemplo, cuando vemos formas de animales en las nubes, o rostros o cuerpos humanos en los perfiles de las montañas, la parte delantera o trasera de un vehículo (los faros representarían los ojos, la parrilla la boca o la dentadura y el parabrisas la frente o la cabeza), en edificios, en frutas, en troncos de árboles… En cualquier objeto puede surgir la… Leer más »Detrás de la palabra: Pareidolia

Detrás de la palabra: Marcescente

Esta entrada, en realidad, me habría gustado titularla (me habría encantado): «Árboles marcescentes, niebla engelante», una imagen tan potente y tan sutil a la vez que sobrarían todas estas palabras. Marcescente es aquel cáliz, corola u hoja que, después de marchitarse, permanece seco en la planta. Ocurre, en ocasiones, algunas mañanas de invierno, los árboles marcescentes sucumben a la niebla engelante, que los dota de ese blancor que es más que escarcha y menos que nieve. Se trata de una niebla constituida, sobre todo, por gotitas de agua subfundida (gotitas que permanecen en estado líquido a temperaturas inferiores a cero grados), que, al impactar contra la vegetación, se congelan, «dando lugar a depósitos de hielo conocidos como cencellada. Por lo tanto, la niebla engelante y la cencellada son fenómenos muy relacionados, pero no sinónimos: la niebla engelante es la causa… Leer más »Detrás de la palabra: Marcescente

Churros

A los churros les sobra un poco de aceite, pero, por contra, están crujientes, y eso es algo que siempre hay que valorar en los churros y en la vida. Cuando algo cruje está vivo, suena, aunque a veces no suene como tú quieras. Siempre me han sentado fatal los churros, los que tienen más grasa y los que tienen menos grasa; los churros se me han indigestado toda la vida, lo que no ha evitado que los haya tomado recurrentemente. Estos churros aceitosos y crujientes están la mar de buenos. La mar de buenos. ¿Por qué dicho «la mar de buenos» si yo nunca he usado esa frase? Tampoco había vivido nunca en un pueblo y aquí estoy, removiendo este chocolate caliente. La churrería es pequeña, casi no se puede ni respirar, parece la cocina de la señora que atiende,… Leer más »Churros