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La Primavera de los Cerezos

Cerezas

Vaya por delante: el texto que viene a continuación es una mezcla de añoranza y alegría. No siendo una persona especialmente nostálgica, hay imágenes que activan dentro de mí un calor que me recorre de abajo arriba (suele ser en ese sentido) hasta quedarse anclado en mi pecho, más exactamente en el corazón, que es lugar donde la vida palpita con todas sus emociones. La palabra «cereza» despierta en mí esa morriña. Porque cuando hablo de la palabra «cereza» estoy hablando de mi madre. Y hablar de mi madre es hablar, también, de alegría. Las cerezas guardan bajo su piel roja, tersa y brillante una risa abierta, estruendosa, fresca y contagiosa. Una explosión de vitalidad pura, como si fuera la esencia misma de la vida hecha fruto sagrado. Me encanta observar las cerezas, su color, su forma, su brillo… ya… Leer más »Cerezas

Un día festivo

Soñé que era un día festivo y pasaba el día en el campo. Nada más. Así que, según me levanté, cogí una colcha, una botella de agua y unas galletas y me fui. Me había parecido reconocer ese campo del sueño, era un lugar al que Cris y yo solíamos ir antes de tener a los niños. Me monté el coche y fui para allá. Di un poco de rodeo, algunas carreteras habían cambiado. Cuando llegué, comprobé que el propio campo también había cambiado. No había tantas flores y el río corría con menos fuerza. Me pregunté si yo lo había idealizado o el sueño estaba tan reciente que toda realidad se quedaba pequeña. Era un sitio que siempre estaba muy concurrido y me extrañó que no hubiera nadie, aunque no tanto si se admitía que de verdad había venido… Leer más »Un día festivo

Mudanza

Estoy de mudanza. Llevo días recogiendo con mimo y cuidado mis cosas: mis libretas y mis cuadernos (muchos y muy variados), mis bolígrafos, mis lapiceros, mi calendario, mi botella de cristal rosa, mi estuche, mi PC y mi portátil. Llevo tres años viviendo en una habitación preciosa y ha llegado el momento de trasladarme a mi propio piso, un lugar nuevo que, sin embargo, ya siento como mío. Dejo mi luminosa habitación limpia y ordenada. En ella he escrito, he soñado, he conocido a personas maravillosas, he recibido sorpresas; he dado lo mejor de mí también. En el piso, que poco a poco voy amueblando, espero que suceda lo mismo: seguir escribiendo a la luz que entre por las ventanas, seguir soñando, seguir conociendo a personas maravillosas… Dar y recibir. Este nuevo espacio se llama http://www.elenahernandezescritora.es. Este espacio seguirá acogiendo a… Leer más »Mudanza

La abuela

Es la primera tarde de abril y huele a lluvia. De inmediato, me acuerdo de la abuela. No sé por qué surge esa asociación, porque jamás le escuché decir que le gustara la lluvia ni tengo ningún recuerdo que la vincule a ella. Han brotado las primeras amapolas en el muro de piedra de la estación del tren y, de repente, la echo tanto de menos que me duele no poder abrazarla. Me acuerdo de su casa pequeña y ordenada, como dice el poeta García Montero, y de las veces que venía a casa y hablaba y hablaba y yo apenas la escuchaba. Recuerdo perfectamente el tacto de sus manos y su forma de coger el periódico después de comer, antes de quedarse dormida. Me acuerdo de pronto de tantas cosas de la abuela… Se quedó viuda relativamente joven, aunque… Leer más »La abuela