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La Primavera de los Cerezos

Etiquetas

Siempre me dije a mí misma tres cosas: que no tenía madera de artista, que se me daban fatal las matemáticas y que era cobarde. Bueno, también me dije muchas cosas más, como «me da miedo cruzar un puente», «no me gustan los garbanzos», «soy incapaz de conducir» y cosas por el estilo. Y como yo me decía todo esto, pues también me lo decían los demás: mi familia, mi marido, mis amigos, mis compañeros de trabajo, hasta los simples conocidos lo decían o lo pensaban. Es el poder de las etiquetas. No hay que comprobar nada. No hace falta indagar nada. Te dan la información y una casilla donde las cosas están donde deben estar, y allí, simplemente, te asientas, te acomodas, te sientes seguro, y te vas adormeciendo plácidamente protegida por lo conocido. Así son las etiquetas, te… Leer más »Etiquetas

Frío

Son algo más de las ocho de la mañana. Lo sabe por la voz del locutor, que, como cada día a estas horas, dedica cinco minutos de su informativo a plantear preguntas sobre la vida política que ella nunca sabe contestar, quizá porque está demasiado dormida o porque no le interesan en absoluto los tejemanejes de los líderes políticos y los empresarios. Su hijo Quique no se ha ido todavía, le oye trajinar en la cocina. Debe de estar preparándose el desayuno por el ruido que hace con el vaso. Unos minutos después escucha el grifo del baño y luego, nada. Sale de la cama despacio, levanta un palmo la persiana y abre a medias la ventana. Le gusta sentir el frío de la mañana, sobre todo si es oscura y lluviosa como esta, enredarse con el edredón y taparse… Leer más »Frío

Me llamo Remedios

Me llamo Remedios y tengo cuarenta y cinco años. Los mismos que llevo avergonzada de llamarme Remedios. Los mismos que llevo culpando a mi madre de haberme puesto el mismo nombre que mi abuela. La abuela Reme. La Reme. Reme. Todavía se me pone la piel de gallina cada vez que alguien me llama Reme. Cuando las letras de la palabra Reme quedan flotando en el aire y consiguen juntarse para formar ese vocablo humilde, de tan solo cuatro letras, empiezo a notar cómo los vaqueros se van deshaciendo, cómo la camiseta o el jersey o la prenda que en ese momento lleve puesta empieza a evaporarse poco a poco, a descorporeizarse, a hacerse humo, y en su lugar algo etéreo comienza a solidificarse. Y ese tránsito, como ensoñado, se hace real y de pronto me veo vestida con una… Leer más »Me llamo Remedios

Fuera de ruta

Apagó la luz de la cocina y antes de salir pasó el dedo por la mesa del comedor. Todo estaba en orden. Cogió el fular que tenía preparado y se lo anudó mientras se miraba en el espejo por última vez. Se veía bien, pero, aun así, volvió a pensar qué cara iba a poner Isabel cuando se vieran después de tantos años. Seguramente todo serían halagos, dichos con sinceridad o quizá para no herir, por lo que decidió no volver a pensar en el tema. Iban a ser tres o cuatro días que había planificado perfectamente. Dónde y con quién iban a comer, qué día quedaría con sus hijos y sus nietos para que conociesen a su amiga, qué pueblos le iba a enseñar. Y hablarían, claro. Hablarían de cómo les va la vida, de la familia, del trabajo,… Leer más »Fuera de ruta