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Relatos

Vibración

Yo, que duermo fatal y necesito tapones y antifaz y una almohada especial para ponerme entre las rodillas, me quedé profundamente dormida en el sofá así como así. Por si esto no parece ya de por sí inaudito, me desperté en el conticinio de la noche y vi cómo la figura del violinista que tenía en la estantería de enfrente se movía.  No toda ella, sino el brazo que sujetaba el arco. ¿Cómo lo sé si no había la luna llena que aparece convenientemente en los libros de misterio, ni siquiera la luz de una farola que dejara caer su luz amarillenta en la repisa? Lo sé porque lo vi, claro está. ¿Cómo sé que no se trataba de un sueño? Porque estaba oyendo perfectamente los ronquidos de mi vecino de al lado. El brazo del violinista se movía muy… Leer más »Vibración

Terror ortográfico

Algo estaba sucediendo aunque apenas se notara, al menos, al principio. Era, como muchos otros terrores, algo que llegaba poco a poco y se iba colando por las rendijas de debajo de las puertas o por los pequeños agujeros que quedan cuando quitas un cuadro de la pared. Como si fuera una mínima fuga de agua casi imperceptible, pero que gota a gota acaba por inundarlo todo. Pero dejémonos de vaguedades y seamos más concretos: un día, mientras Rebeca desayunaba cereales frente al televisor notó que el telediario, esa mañana, sonaba diferente. Los presentadores eran los mismos, sus voces, igual de impostadas, con ese tonillo a periodista tan familiar como cansino, y las noticias igualmente desagradables y deprimentes; sin embargo… sin embargo algo no le terminaba de cuadrar. Rebeca no solía llevarse bien con la realidad a pesar de lo… Leer más »Terror ortográfico

Fiesta de pijamas

Preparé una fiesta de pijamas, una noche de chicas, como las que hacen ahora mis nietas con sus amigas. Antes no se llamaban así porque directamente no existían. Antes todos en casa trabajábamos como mulos y caíamos rendidos en la cama sin muchas contemplaciones. En cualquier caso, yo organicé una noche de esas con mis hermanas. Era la primera vez y no les dije nada, hacía muchos años que no estábamos las tres juntas y no quería espantarlas antes de tiempo, bueno, me refiero a Adela, mi hermana mayor. La primera hazaña fue sacarla de Zamora, donde vivía atrincherada. La muerte de su marido —un mal marido— y luego la de su hijo —un hijo distinto al que ella hubiera soñado— la habían anclado aún más a su pequeña ciudad. Con Isabel me veía más, pero las distancias, a pesar… Leer más »Fiesta de pijamas

Invitación

Dicen que las casualidades no existen. A mí, tres coincidencias me parecieron demasiadas. Estaba leyendo Un hombre que duerme de George Perec cuando me enteré de que el primo de mi amigo Z, a quien yo había tratado en varias ocasiones, estaba en coma. Nadie sabe muy bien qué pasa cuando una persona está en coma, dónde está, exactamente, pero está claro que, sea donde sea, alguien en coma asiste a la vida desde otro plano, desde otra dimensión. Está, sí, pero apenas. Esa misma noche, antes de cenar —un tanto desganado—, me llamó la mujer de mi socio para decirme que había pisado un alcorque defectuoso y se había roto la rótula. Tras colgar con unas palabras de ánimo, dejé las judías verdes en el plato y cogí el libro de Perec. La novela habla de un chico de… Leer más »Invitación