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Relatos

Perspectiva

Mamá nos dejaba muchas tardes al cuidado del abuelo mientras ella atendía en la mercería. La casa del abuelo quedaba a diez minutos, pero estaba a miles de kilómetros en mi percepción, porque allí casi todo se desarrollaba con otras reglas. La primera era que mi abuelo, que padecía demencia senil o alzhéimer (nunca llegamos a saberlo porque nunca lo llevaron al médico, eran cosas «de la edad») se quedaba dormido en la butaca con la cabeza ladeada a la izquierda y la mano derecha colgando con un pitillo encendido que se mantenía de forma asombrosa entre sus dedos torcidos. Yo tenía 12 años, los gemelos 9 y la pequeña 5. Mamá nos dejaba allí, le daba un beso al abuelo en la cabeza sin apenas pelo y le decía siempre lo mismo: «Vigila que se porten bien». Yo tenía… Leer más »Perspectiva

Vibración

Yo, que duermo fatal y necesito tapones y antifaz y una almohada especial para ponerme entre las rodillas, me quedé profundamente dormida en el sofá así como así. Por si esto no parece ya de por sí inaudito, me desperté en el conticinio de la noche y vi cómo la figura del violinista que tenía en la estantería de enfrente se movía.  No toda ella, sino el brazo que sujetaba el arco. ¿Cómo lo sé si no había la luna llena que aparece convenientemente en los libros de misterio, ni siquiera la luz de una farola que dejara caer su luz amarillenta en la repisa? Lo sé porque lo vi, claro está. ¿Cómo sé que no se trataba de un sueño? Porque estaba oyendo perfectamente los ronquidos de mi vecino de al lado. El brazo del violinista se movía muy… Leer más »Vibración

Terror ortográfico

Algo estaba sucediendo aunque apenas se notara, al menos, al principio. Era, como muchos otros terrores, algo que llegaba poco a poco y se iba colando por las rendijas de debajo de las puertas o por los pequeños agujeros que quedan cuando quitas un cuadro de la pared. Como si fuera una mínima fuga de agua casi imperceptible, pero que gota a gota acaba por inundarlo todo. Pero dejémonos de vaguedades y seamos más concretos: un día, mientras Rebeca desayunaba cereales frente al televisor notó que el telediario, esa mañana, sonaba diferente. Los presentadores eran los mismos, sus voces, igual de impostadas, con ese tonillo a periodista tan familiar como cansino, y las noticias igualmente desagradables y deprimentes; sin embargo… sin embargo algo no le terminaba de cuadrar. Rebeca no solía llevarse bien con la realidad a pesar de lo… Leer más »Terror ortográfico

Fiesta de pijamas

Preparé una fiesta de pijamas, una noche de chicas, como las que hacen ahora mis nietas con sus amigas. Antes no se llamaban así porque directamente no existían. Antes todos en casa trabajábamos como mulos y caíamos rendidos en la cama sin muchas contemplaciones. En cualquier caso, yo organicé una noche de esas con mis hermanas. Era la primera vez y no les dije nada, hacía muchos años que no estábamos las tres juntas y no quería espantarlas antes de tiempo, bueno, me refiero a Adela, mi hermana mayor. La primera hazaña fue sacarla de Zamora, donde vivía atrincherada. La muerte de su marido —un mal marido— y luego la de su hijo —un hijo distinto al que ella hubiera soñado— la habían anclado aún más a su pequeña ciudad. Con Isabel me veía más, pero las distancias, a pesar… Leer más »Fiesta de pijamas