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Detrás de la palabra: Urdimbre

Hasta que se lo oí (tan bellamente explicado) a Irene Vallejo nunca me había dado cuenta de la similitud que existe entre los términos vinculados a la costura y los términos relacionados con la narrativa. Textos y textiles.

Ella lo descubrió cuando llevaba a cabo la investigación para su ensayo El infinito en un junco; fue entonces cuando se dio cuenta de la huella y el papel de las mujeres en los libros y en la literatura. Ellas fueron, por antonomasia, las primeras narradoras, y lo hacían mientras cosían y se contaban cuentos, historias y sus propios sentires.

No es casual, por tanto, hablar de «urdir una trama», del «hilo del relato», el «nudo de una historia», el «desenlace de una narración» o de «bordar un discurso».

Narraban mientras cosían. Y esos relatos fueron conformando toda una narrativa, un tejido que ha llegado hasta nuestros días, donde se ha perdido la oralidad, pero donde las historias siguen tan vivas como hace cientos de años.

No basta, como en casi todo, que la materia prima goce de excelencia (un buen telar, hilos de calidad, telas exquisitas y magníficas). Aunque la urdimbre sea extraordinaria luego haya unas manos que son las que elaboran el producto final. Lo mismo pasa con la literatura. Por muy bellas que sean las palabras, por muy original que sea la trama, por muy asombroso que sea el final… nada de eso vale por sí mismo si no hay detrás unas manos que elaboren un bello tapiz que al leerlo provoque una sonrisa, un retortijón de tripas, unas lágrimas, un suspiro. Una composición (sencilla o complicada, superficial o profunda, nostálgica o alegre, provocadora o tierna) que esponje el corazón y nos haga sentir la sangre más viva que nunca.

Textos y textiles. Hilos y palabras.

Manos que cosen o escriben.

Y al final, una historia, muchas historias que ojalá perduren en el tiempo tanto como el eco de aquellas mujeres, cuyo sonido sigue vibrando a través del tiempo y nos sigue estremeciendo la piel con su magia.

4 comentarios en «Detrás de la palabra: Urdimbre»

  1. Sí, a mi también me sorprendió ese paralelismo entre textos y textiles. Todo un descubrimiento que incorporé a mi conferencia sobre Virginia Woolf. Grandes, las mujeres, cosiendo y narrando a la vez. Muchas gracias, Elena. Te sigo con mucho placer.

    1. Qué bien, Flora. Me gustaría leer lo que escribiste de Virginia Woolf.

      ¡Vente a la presentación del nuevo libro el viernes 22, es en el café del Coliseo!

      Un beso

      1. Dime a qué hora, porque tengo ensayo con el coro. Me encantará estar ahí.
        La confe sobre Virginia no es nada del otro mundo, pero la preparé con mucho cariño para una amiga, que me la pidió para el aula cultural de una ascociación, Hermandades del Trabajo. Te la paso.
        https://youtu.be/nYIWhCt1ieA
        Un abrazo.

  2. Muy bien hilado, y una buena reflexión para seguir tirando del hilo. De hecho, en el nuevo telar de las redes sociales, vienen zurciendo historias con hilos de Twitter, que para muchos son una más de las múltiples disciplinas literarias y un modo de enhebrar historias colaborativas.

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