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«Regreso» se mueve

Acaba el mes de julio y «Regreso» también se toma unos días de vacaciones. Es ahora cuando me he dado cuenta de que parecemos titiriteros. Hemos llevado de un lado a otro carteles, libros, atril, pizarra, bolis, flores, altavoz, bolsas de tela y botellitas de cristal con un mensaje dentro para que las presentaciones estuvieran bien organizadas y resultaran agradables.

Han sido tres meses de mucho movimiento, de mucho trabajo… y de muchas alegrías. Las presentaciones de la novela me han procurado encuentros y reencuentros inolvidables, abrazos preciosos y miradas brillantes. Personas queridas, amigos, familia, conocidos y desconocidos. Gente amable y curiosa con ganas de saber y de compartir vivencias en torno a la palabra. Gracias a todos por acompañarme, por cederme un poco de tiempo de vuestras vidas y brindar por la alegría que ha supuesto «Regreso».

Comenzamos el 8 de mayo en la librería Zaitegui en El Escorial. Miren es una librera amable, abierta y entusiasta de las palabras y la literatura que me recibió con todo su cariño. Recuerdo con especial cariño aquel encuentro porque fue el primero y me ayudó a ponerle palabras a mi propia escritura, a «desdoblarme» y verte un poco desde fuera. 

Continuamos el 21 de mayo en el Café del Coliseo, en San Lorenzo de El Escorial, otro lugar muy bello y singular donde nuevamente aparecieron amigos a los que, dadas las circunstancias, hacía mucho que no veía. También conocí a gente nueva, algo que me encanta. Darío Novo fue un generoso presentador y José y Miguel prepararon su café con mimo y detalle para que luciera aún más bonito.

Siguiente parada, 29 de mayo en Maeztu, un precioso pueblo alavés al que le tengo mucho cariño. Allí viven Emma y Rubén, dos personas a las que quiero con locura. Con la colaboración del Ayuntamiento, mi amiga Emma fue la encargada de organizar una presentación tan brillante y llena de afecto que casi no pude dejar de emocionarme todo el tiempo. El espacio sociocultural de Maeztu es un espacio acristalado y luminoso donde la vista se pierde en el cielo, en el campo, en los montes… Dentro, unas personas que dan más sentido aún a mi vida. Muchos amigos, sí, pero también lectores a los que tuve el placer de saludar y compartir unas palabras.

Además, unas flores preciosas de El Secreto de las Hadas y el dúo Garúa, que nos puso la piel de gallina con unas canciones vinculadas al regreso, al volver, que nos dejaron a todos con el corazón temblando.

Mi hermana Amaia, “alma mater” de La Violeta de Málaga, preparó unos saquitos de tela especiales para regalar a los asistentes, y yo una caja sorpresa que contenía una bolsa de tela y una vela y que le tocó… a la persona que gestiona los libros en esa zona alavesa. No podía ser de otra manera.

El 6 de junio nos fuimos a Valladolid, una ciudad para mí ya siempre especial porque el premio que dio vida a «Regreso» está convocado por el Ayuntamiento y el Ateneo vallisoletanos. Al igual que en la entrega del premio en septiembre de 2020, en el elegante Círculo de Recreo celebramos una presentación que más fue una charla amistosa e interesante con Angélica Tanarro, directora de la Sección de Cultura del Ateneo de Valladolid. De seguido, a la Feria del Libro a firmar, por primera vez, ejemplares de «Regreso».

El 1 de julio tuve el honor y la gran suerte de hablar de la novela y la vida en otro lugar muy especial donde se produjo una magia que, a esas alturas, ya no nos podía abandonar: el Patio de los Magnolios de la biblioteca pública Iván de Vargas en Madrid. No fue solo el lugar y las flores y los pájaros que nos acompañaron esa tarde…, sino la sabiduría, la delicadeza y la sensibilidad de la poeta Sofía Ugena-Sancho, que hizo volar bien alto a «Regreso» y ofrecerme lugares dentro de la propia novela que ni yo misma había descubierto.

Para terminar, otro lugar fantástico: el Pontón, en el pueblo abulense Navarrevisca, que es nuestro pueblo de adopción, donde siempre somos bien recibidos. Además de Leticia Sánchez del Río, la alcaldesa, me acompañaron mis amigos-troupe de Vitoria y la presentación se convirtió en un fin de semana muy divertido en una casa rural con teatro y lectura dramatiza de algunos pasajes. Gracias, Emma/Pura, Arantza/Tita y Manolo/Segundo por dar voz y alma a mis personajes. Gracias, Paula, por tu lectura, me emocionó mucho, como también el pasaje elegido por Dani. Y de fondo… el sonido del río, del agua viva que, como «Regreso», viene y va, claro, transparente, fresco. Vivo.

Gracias a todos, la editorial, los libreros, los organizadores, los anfitriones, los amigos, la familia. Gracias a Juan, por acompañarme siempre con esos ojos que le siguen brillando después de tantos años.

Me habéis hecho muy feliz. Tanto que tendría que escribir otra novela para poder contarlo… Me quedo con las imágenes en mi cabeza, con las emociones, el tacto, el recuerdo, las lágrimas y las risas. 

Todo empezó como un sueño y se hizo realidad, una realidad que en su majestuosidad y generosidad se fue convirtiendo en otro sueño. Y ahí ando a ratos, entre brumas de felicidad.

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