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Cama

Año nuevo

No logro despertarme de la siesta. Trato de abrir los ojos,pero me cuesta, hay una especie de telaraña, algo denso que hace que vuelva a dormirme otra vez. Al cabo de un rato, intento abrirlos de nuevo y lo consigo solo a medias. Me da la sensación de que todo está oscuro en la habitación y en un extraño silencio, que me invita a sumergirme otra vez en el sueño. Noto el roce de la manta suave contra mi cara y el olor de la funda de la almohada, que he cambiado esta mañana. Siempre lo hago el día 31 porque me gusta empezar el año con sábanas y funda limpias. No hay nada como ese olor, evanescente, del jabón y esencia de lavanda. Me gusta posar la mejilla justo cuando el olor es reciente, aspirarlo con suavidad y sentir… Leer más »Año nuevo

Aire nuevo

A Elvira no le gustan los hospitales. Los detesta. Odia su olor, sus ruidos, su calor excesivo, reconcentrado, sin ventilar. Ella, que lo primero que hace cuando se levanta es abrir bien las ventanas para que entre el aire, sea el que sea. Carmen, su vecina, dice que es aire contaminado, que el aire de la ciudad está sucio, que lo ha oído en la radio, pero a Elvira le da igual, es aire, al fin y al cabo. Entra por las ventanas y quita el olor a viejo. Su propio olor, el de Manuel, el de los muebles, el del parqué desgastado. Todo está viejo en la casa. El aire rancio vuelve por la tarde y se acentúa por la noche, por eso por la mañana lo primero que hace es abrir. Le ha preguntado a Manuel si ventila… Leer más »Aire nuevo

Invitado

Se notaba que la cama era la de invitados. El somier crujía ligeramente, el colchón era blando y el edredón, demasiado grueso. Nada era como en mi cama, nuestra cama, mi excama. No la echaba de menos, esa es la verdad; tampoco a Natalia, que es quien se había quedado con la habitación (nuestra habitación, mi exhabitación), pero en las semanas que llevaba durmiendo en el cuarto de invitados me sentía, precisamente, así, como un invitado. O como si acabara de llegar a un sitio nuevo y todavía no me hubiera acostumbrado a las dimensiones del espacio, a sus olores. De hecho, mis cosas todavía estaban en cajas. Así me las había dado Natalia y ahí continuaban. Para poder poner mi ropa en el armario primero tenía que vaciarlo de viejos edredones, sábanas, pelotas de fútbol, cajas de zapatos, la… Leer más »Invitado

Etiquetas

Siempre me dije a mí misma tres cosas: que no tenía madera de artista, que se me daban fatal las matemáticas y que era cobarde. Bueno, también me dije muchas cosas más, como «me da miedo cruzar un puente», «no me gustan los garbanzos», «soy incapaz de conducir» y cosas por el estilo. Y como yo me decía todo esto, pues también me lo decían los demás: mi familia, mi marido, mis amigos, mis compañeros de trabajo, hasta los simples conocidos lo decían o lo pensaban. Es el poder de las etiquetas. No hay que comprobar nada. No hace falta indagar nada. Te dan la información y una casilla donde las cosas están donde deben estar, y allí, simplemente, te asientas, te acomodas, te sientes seguro, y te vas adormeciendo plácidamente protegida por lo conocido. Así son las etiquetas, te… Leer más »Etiquetas