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Normalidad

Recortables

Recortes Astro, n.º 26. Editorial Roma. Barcelona   Cuando era pequeña y vivíamos en Vitoria, un día apareció mi padre, exultante, con un coche nuevo. Era un Chrysler verde metalizado. Grande, muy grande. Tanto que destacaba en la acera sobre todos los demás. Mi padre hacía sonar el claxon con fuerza y alegría mientras mi madre, mis hermanos y yo lo veíamos desde la ventana de la cocina del quinto donde vivíamos. Desde allí arriba el coche se veía enorme y brillaba demasiado. El claxon no paraba de sonar y creo recordar que mis hermanos aplaudían. Yo no, porque todo aquello me daba muchísima vergüenza. No quería aquel coche grande, verde y brillante. Tampoco quería que mi padre tocara el claxon ni que ninguno de nosotros aplaudiera ese espectáculo. Debía de ser por mi timidez, claro. Durante toda mi infancia… Leer más »Recortables

Compañero

El banco de la marquesina era demasiado pequeño, así que cuando llegué me quedé de pie para no incomodar a la chica que estaba sentada en un extremo. Son cosas que pasan en los días raros en los que se nos dice que debemos adaptarnos a la «nueva normalidad». Era el primer día, después de dos meses, que iba a coger el autobús para ir al trabajo. Me sentía incómodo dentro del traje y la corbata nunca me había parecido un elemento tan extraño. Incluso los zapatos me hacían daño, a pesar de haberlos usado cada día durante los meses anteriores. Todo me molestaba, más incluso que la mascarilla y los guantes. El cielo de esa mañana de mayo estaba lleno de grises y de blancos mezclados con unos azules extraños fruto de la lluvia que había caído durante toda… Leer más »Compañero

¿Nueva normalidad?

El otro día me encontré con mi vecina del segundo. Hacía semanas (desde que comenzamos con este particular retiro) que no nos veíamos, pero después de los días raros nos habían dejado a salir a pasear por franjas horarias.  A mí me costaba vestirme con algo distinto que no fuera el pijama, así que decidí reconectar con el mundo poniéndome un chándal un poco brillante y antiguo que había encontrado en el último cajón del armario. Nos cruzamos en el portal, los dos con nuestras mascarillas. La mía, una que nos había echado al buzón el Ayuntamiento, la suya, una negra de lunares blancos con las cintas rojas. A los pocos segundos, me di cuenta de que, al respirar, las gafas se me empañaban. Y así, con mi chándal brillante, mi mascarilla blanca y mis gafas llenas de vaho, me… Leer más »¿Nueva normalidad?