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Tiempo

Porvenir

—Sara —me llamó una voz grave de fumadora—, puedes pasar. La habitación era pequeña, no exactamente diminuta, pero lo suficiente como para sentir que faltaba un poco de aire. Ella estaba sentada detrás de la mesa, una mesa anodina, cubierta con un tapete de terciopelo de color azul cobalto. Las paredes apenas estaban decoradas. Solo una acuarela marina algo infantil y un reloj pasado de moda adornaban las paredes blancas de gotelé. Todo tenía un aire un poco rancio, demasiado casero. Yo misma estaba sentada en una silla de la que lo único que destacaba era el respaldo, quizás demasiado grande en relación al resto de los objetos que poblaban aquella habitación. Ella no parecía ser muy alta. Allí sentada, protegida por la mesa con el tapete azul, permanecía quieta con las manos entrelazadas, quizás esperando que terminara de hacer… Leer más »Porvenir

Múltiple realidad

Dicen que las prisas no son buenas, pero yo me paso la vida corriendo. Desde que me levanto hasta que me acuesto, no paro de correr. Me despierto acelerado, como si ese proceso de pasar del sueño a la vigilia fuera algo mecánico y programado. No hay cabida a la duermevela, al lento volver del mundo de los sueños al mundo real, donde hay que hacer cosas. Muchas cosas. Hay que ducharse. Hay que vestirse. Hay que desayunar. Hay que lavarse los dientes… y así continuamente hasta que llega de nuevo la noche. Y ahí también hay que hacer. Hay que hacer por dormirse: entonces leo, leo mucho, intenso y aburrido hasta conseguirlo. Cuando lo logro, mi actividad continúa: sueño, preparo situaciones absurdas, las vivo, sufro, me peleo, a veces corro, me elevo y me caigo… Otras quiero volar y… Leer más »Múltiple realidad

Me llamo Remedios

Me llamo Remedios y tengo cuarenta y cinco años. Los mismos que llevo avergonzada de llamarme Remedios. Los mismos que llevo culpando a mi madre de haberme puesto el mismo nombre que mi abuela. La abuela Reme. La Reme. Reme. Todavía se me pone la piel de gallina cada vez que alguien me llama Reme. Cuando las letras de la palabra Reme quedan flotando en el aire y consiguen juntarse para formar ese vocablo humilde, de tan solo cuatro letras, empiezo a notar cómo los vaqueros se van deshaciendo, cómo la camiseta o el jersey o la prenda que en ese momento lleve puesta empieza a evaporarse poco a poco, a descorporeizarse, a hacerse humo, y en su lugar algo etéreo comienza a solidificarse. Y ese tránsito, como ensoñado, se hace real y de pronto me veo vestida con una… Leer más »Me llamo Remedios